Aseo a dependientes: cómo debe ser el cuarto de baño

Aseo a dependientes: cómo debe ser el cuarto de baño
Los cuartos de baño que emplean estas personas han de estar adaptados en múltiples facetas. Entre otras características, deben ser espacios totalmente exentos de obstáculos y diferentes problemas que pueden suponer caídas, resbalones... para las personas mayores, o también para personas de cualquier edad con problemas de movilidad. En el aseo a dependientes, es muy importante tener en consideración cómo debe ser el cuarto de baño. Si nos referimos a una perspectiva estética, el gusto del interesado será el que determine los revestimientos, acabados, etc. Lo más importante en estos casos es la funcionalidad, Para estos pacientes, es fundamental lograr que todos los elementos estén accesibles, desde los toalleros hasta la columna de ducha. Uno de los trabajos básicos, y muy solicitados en cuartos de baño pequeños, es la sustitución de bañera por ducha.

A través de elementos de nueva generación, como los modernos platos de ducha, pueden conseguirse alternativas deseables en un ámbito en el que debe solo emplearse cualificación. Los correspondientes operarios se encargarán de realizar las instalaciones más adecuadas. En plato de ducha ha de tener ciertas características.

Solo con estas cualidades podremos asegurarnos de que se trata de un plato de calidad; otra de las particularidades es que ha de ser antideslizante. De nada serviría un plato funcional y estético, si resultase poco seguro a la hora de su utilización. El personal especializado en atención a dependientes, saben que las mejores instalaciones son aquellas más sencillas y despejadas, pero todas de instalaciones de calidad y adaptadas para las personas mayores o dependientes.

En Granada y otras localidades de la provincia se logran asistencia personalizadas también en muchos otros ámbitos. Se realizan actividades de higiene a pacientes encamados, otra más de las opciones de que se benefician los usuarios. Los pacientes encamados resultan un tipo de personas que, a los habituales problemas que implica la inmovilidad, se les une la posibilidad de escaras y otros problemas que han de ser impedidos mediante higiene, movilizaciones y otras acciones profesionales, además de la dotación de colchones antiescaras.